
CONSTRUYENDO LA NAVARRA DEL FUTURO
Por Uxue Barkos, Presidenta de la Comunidad Foral de Navarra
Navarra es hoy una sociedad que está construyendo su futuro, y lo hace con ambición, desde la seguridad que otorga contar con pilares sólidos y firmes. Cimientos que están sustentados en el modelo de crecimiento del que nos hemos dotado, un modelo ligado a la cohesión social y territorial.
La idea de que la única salida a la crisis era aplicar políticas de austeridad y solo austeridad se ha evidenciado errónea. Era necesario apostar por nuevas fórmulas. Una sociedad fracturada es evidente que es mucho más vulnerable y menos competitiva. El desarrollo y el crecimiento de Navarra se han producido de forma más nítida y solvente al ir de la mano de un firme compromiso con la equidad y la justicia social, porque las personas son el mayor activo con el que contamos como sociedad.
Estamos comprobando cómo unas políticas ambiciosas en el ámbito social no están reñidas con la solvencia económica. Todo lo contrario. Un ejemplo: el esfuerzo y la inversión que Navarra hizo a lo largo de 2017 en la renta garantizada ha revertido en términos positivos. Generó 1.239 empleos y 15,3 millones retornaron en impuestos a la Hacienda Foral. En definitiva, por cada euro destinado a este fin ha retornado a la economía 1,002 euros.
Asimismo, en Navarra llevamos más de dos años y medio de legislatura y hemos aprobado tres Presupuestos Generales en tiempo y forma que, además de consolidar la apuesta por los servicios públicos y el impulso a la economía, nos han servido para ordenar las arcas forales. Por primera vez en una década, Navarra cierra 2017 con superávit. Un saneamiento de las cuentas que nos permite este 2018 adelantar a las empresas, con importes superiores a 70.000 euros, la devolución del IVA y del Impuesto de Sociedades.
Esta estabilidad económica se ha visto reforzada con la reciente firma del acuerdo con el Estado para la renovación del Convenio Económico correspondiente al quinquenio 2015-2019. Un acuerdo clave que vela por los intereses de Navarra pero que, al mismo tiempo, garantiza la solidaridad con el resto de territorios del Estado.
Sin duda, la estabilidad económica, unida a la estabilidad política con la que cuenta Navarra, está resultando clave para la mejora del conjunto de nuestros indicadores económicos. La economía navarra creció en 2017 un 3,2%, se crearon 838 sociedades mercantiles y somos la comunidad que presenta la tasa más baja de desempleo. En 2017 hemos recuperado 9.000 cotizantes, el mayor incremento desde 2014. Ahora, el reto que sin duda debemos encarar entre todos es el de la calidad del empleo, los salarios y la lucha contra la precariedad. Debemos hacerlo con el mayor grado de participación y búsqueda de consenso posible.
Navarra siempre ha sido un territorio económicamente sólido. Lo fuimos como sociedad rural y lo hemos sido también en la era industrial. Ahora debemos hacer frente a cambios importantes, globales. Es tiempo de renovarse, de actuar con visión e inteligencia para poder adaptarnos a un nuevo entorno digital que está transformando por completo la sociedad.
Ante esta realidad la apuesta por la innovación debe ser clara, y en el caso de Navarra, tiene su claro reflejo en el esfuerzo inversor. A lo largo de este año, el Gobierno de Navarra ha presupuestado un total de 39 millones de euros para el fomento de la innovación, con el fin de fomentar las actividades de I+D de empresas, centros tecnológicos y organismos de investigación. Se trata de un 85% más de presupuesto que en 2015. Una apuesta con resultados. Partíamos de una situación nada favorable, pero hemos conseguido frenar la bajada iniciada en 2012 y Navarra ha conseguido subir de rango en la calificación del índice europeo, además de subir las solicitudes de patentes, que han aumentado un 18% frente a la caída del 20% registrada en el Estado.
Pero la apuesta por la innovación debe ir más allá del mero esfuerzo presupuestario. Necesitamos el mejor capital humano, por lo que debemos recuperar también el talento que ha huido de nuestra tierra. Mujeres y hombres jóvenes, formados y preparados, que han tenido que buscar oportunidades fuera, pero para los que debemos facilitar su vuelta, generando las mejores oportunidades para ellos.
Un retorno de talento necesario para acometer los principales desafíos que nos esperan como sociedad. Desafíos que, no me cabe duda, nos brindan la magnífica oportunidad de construir una Navarra más próspera y conectada al mundo. Una Navarra abierta que facilita la cooperación; con empleo de calida; más productiva; con espíritu emprendedor y que cuida el talento; que fomenta el conocimiento, la investigación e innovación; más competitiva; más exportadora, y respetuosa con el medio ambiente. Una Navarra que debemos construir entre todas y todos.